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Jóvenes eternamente.

martes, 13 de julio de 2010

El parking maldito

¿Nunca habéis tenido una sensación de miedo en un parking? ¿No pensáis que se puede esconder algo más de lo que a simple vista vemos? Yo ahora sé que sí.

 
Me contaron la historia de una pareja de recien casados que compró un piso con su correspondiente plaza de garaje. Debían andar unos 10 mts hasta llegar al ascensor. Desde el primer día notaron algo extraño, pues al andar hacia el ascensor notaban una luz muy fuerte a su espalda, como si los faros de un coche se encendiesen y se apagasen muy rápido. Lo curioso es que al darse la vuelta sólo estaba su coche.

 
Al principio pensaron que era su propio coche al conectar la alarma aunque no estaban muy convencido...También pensaron que sería un mal contacto en las luces del garaje. Aunque...estaban seguros que esa luz era de unos faros de coche, ninguna bombilla podría provocar una luz tan fuerte como la que ellos veían. Pero… su coche no era, y la plaza de al lado siempre estaba vacía...¡Algo tenía que ser!

 
Hablaron con el portero del edificio, le explicaron lo que les ocurría para que revisase la iluminación del garaje pues había alguna bombilla que tenía mal contacto. El portero enmudeció...y con la voz temblorosa les dijo lo que pasaba: No era ningún mal contacto… no era ninguna bombilla…

 
Tiempo atrás un vecino al bajar a por su coche vio que dos ladrones intentaban forzar un vehículo del garaje. Forcejeó con ellos, con tan mala suerte, que cayó de espaldas golpeándose fuertemente en la cabeza. A los varios días de estar en coma, falleció. El vecino muerto era propietario de la plaza contigua a la suya (la que siempre estaba vacía).

 
Después del trágico suceso varios vecinos se quejaron del coche (que seguía allí pues el vecino vivía sólo). Decían que sus faros se encendían, que hacía cosas muy raras y se optó por retirar el coche.

 
Un familiar del fallecido acudió con las llaves para retirarlo. Pero no iba a ser tan fácil como esperaban. Les esperaba una sorpresa… Metieron la llave, la giraron, y al abrir un poco la puerta ésta se cerró de golpe y se bajaron los seguros. ¿Qué pasaba? Hicieron un segundo intento pero nada más girar la llave, los seguros se volvieron a cerrar. Esta vez no les dió tiempo ni a abrir la puerta. No lo intentaron más, estaba claro que algo raro le sucedía al coche.


Algo (o alguien) no quería que la puerta se abriese, y mucho menos que entrasen en él. Nadie se atrevía a acercarse al coche. Así que la única solución era llamar a una grúa, quién, por fin, se llevó el maldito coche.
¿Se solucionó el problema? Sólo os digo que la pareja, después de conocer la noticia, no ha vuelto a aparcar el coche en la plaza de garaje.


Y yo desde que conozco la historia me siento como un niño que tiene miedo a la oscuridad cada vez recorro la distancia desde mi plaza de garaje al ascensor… está bastante lejos… paso delante de muchos coches… pero siempre que pasó por una plaza vacía… ¡se me hiela el alma!

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